Ecología y naturaleza en La Mancha

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martes, 6 de noviembre de 2007

El consumo español es insostenible

Huella Ecológica

Cada persona esquilma seis campos de fútbol en recursos naturales al año.

Los españoles están consumiendo de manera insostenible los recursos naturales del país. Es el alto precio del desarrollo. Y no es una advertencia, está medido. La producción de alimentos y energía, la construcción de viviendas y la fabricación de bienes de consumo supone un detrimento de la biodiversidad española, es lo que los expertos llaman la huella ecológica.

Lo que consume cada persona tiene un impacto en la naturaleza o en la biocapacidad; es decir, en los recursos naturales máximos que tiene un país para realizar una actividad y absorber sus impactos.

Los recursos que necesita cada ciudadano en España equivalían en 2005 a 6,4 hectáreas de media (más de seis campos de fútbol), mientras que la biocapacidad del país era de 2,43 hectáreas por habitante, lo que significa un déficit ecológico de un 264%. Además, esta huella ha aumentado un 19% entre 1995 y 2005, según datos de un estudio elaborado por el Ministerio de Medio Ambiente y presentado ayer.

Se necesitan más de dos Españas para absorber todo este exceso. Para calcular este impacto, se ha analizado el territorio agrícola y de pastos, superficie forestal, áreas marinas productivas, urbanismo, agua, territorio para absorber CO2 y una reserva del 12% de la superficie total para biodiversidad.

Ineficiencia energética

El factor principal de deterioro ambiental es la huella energética, que supone el 68% del impacto total, explica uno de los autores del estudio, Fernando Esteban. El crecimiento de este dato fue del 32% entre 1995 y 2005, y se produjo sobre todo en transporte, vivienda y producción de servicios y bienes de consumo.

La superficie española transformada por el hombre (artificial) también se ha incrementado, un 26% en los últimos 15 años, lo que ha reducido el terreno natural. Los aumentos más significativos se han producido en Cuenca (un 65% más de superficie urbanizada entre 2000 y 2005), Teruel (50%), Albacete (42%), Almería (35%) y Castellón de la Plana (27%).

El incremento de población también tiene una repercusión en los ecosistemas, ya que la superficie de España sigue siendo la misma, pero el censo ha aumentado de manera significativa en los últimos cinco años. Y el consumo se ha disparado.

Por comunidades autónomas, entre las más insostenibles destaca Madrid, que necesita casi 20 veces más de capacidad biológica de la que tiene para atender a su población. Los archipiélagos canario y balear, la Comunidad Valenciana y Catalunya, con grandes concentraciones de población y un elevado consumo, también presentan déficit ecológico.

Un mundo extenuado

En el resto del planeta, la situación no es mucho más alentadora. EEUU, Europa, China e India superan en más del 200% la capacidad ecológica de sus regiones. En Japón, es del 560%. Este conjunto de países utiliza el 75% de la biocapacidad de la Tierra, según el estudio. Los principales responsables de la huella ecológica mundial son la tala de bosques, la presión por el agua potable y las emisiones de CO2 del consumo energético.

Para Esteban, es urgente una revisión de los hábitos de consumo y de movilidad porque es preocupante que el desarrollo español sea tan insostenible. Estos estándares de consumo actuales no se podrán mantener en el tiempo. Se necesita disminuir la intensidad energética y la dependencia del petróleo, aumentar las energías renovables, el ahorro y la eficiencia energética para hacer más sostenible el desarrollo. Si no se hace nada, en 2020 se necesitarán ocho hectáreas por persona. “Habrá que plantearse si se está en equilibrio con el entorno al recorrer, en un fin de semana, 700 kilómetros para ir a la playa”, concluye Esteban.

Los países desarrollados agotan la Tierra

En España cada ciudadano necesita 6,4 hectáreas de recursos naturales. En Aragón, se consumen 7,2 hectáreas por habitante.

En Europa la media de la ‘huella ecológica’ en 2002 era de 4,7 hectáreas por habitante.

Cada estadounidense consumió de media 9,7 hectáreas en 2002.

En Japón el consumo ha crecido un 6% entre 1992 y 2002.

Fuente:
Público

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