Ecología y naturaleza en La Mancha

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domingo, 4 de noviembre de 2007

Los biocombustibles: ocho preguntas y comentarios incómodos

Por CEPES *

En los últimos meses los medios de comunicación y los políticos no han dejado de difundir las potencialidades del Perú para producir biocombustibles. Los argumentos no pueden ser más seductores: "en una época de sensibilización frente al problema de la contaminación ambiental y de elevados precios de los combustibles fósiles, los biocombustibles son fuente de energía limpia (lo que es cierto) y menos caros (lo que es menos cierto, pues depende de varios factores).

El lector podrá apreciar que en los últimos meses los medios de comunicación y los políticos han pasado de alabar los éxitos de la agroexportación, a difundir con entusiasmo las potencialidades del Perú para producir biocombustibles.

Los argumentos no pueden ser más seductores: en una época de sensibilización frente al problema de la contaminación ambiental y de elevados precios de los combustibles derivados del petróleo, los biocombustibles son fuente de energía limpia (lo que es cierto) y menos caros (lo que es menos cierto, pues depende de varios factores).Dado el hecho de que hay inversiones importantes en curso y proyectos de ley en debate, y que no hay ninguna discusión pública sobre el tema (pues aparentemente todos están de acuerdo en las ventajas), es necesario que algunos puntos sean aclarados.

1. Tenemos suficiente energía

El Perú es, en balance, superavitario en fuentes de energía, sumando hidroenergía, petróleo y gas. A diferencia de otros países -como Chile-, el Perú no necesita de biocombustibles para satisfacer su demanda interna. Otra cosa es que, al no tener una política energética, somos deficitarios porque exportamos el gas que producimos y, también, el crudo de petróleo, para luego importar la gasolina y otros derivados, como la urea. Esto se debe a que los gobiernos optan por proteger los intereses de las empresas extractoras (que prefieren exportar) y no el desarrollo nacional, fomentando el desarrollo de una industria petroquímica nacional. Es un tema de política. Por lo demás, la producción de biocombustibles puede distraer la atención de otras fuentes energéticas limpias no utilizadas que tiene el país, como la geotérmica, que es posible desarrollar a partir de aguas subterráneas o manantiales calientes que abundan en la sierra.

2. Energía limpia para exportación

La mayor parte -si no la totalidad- del biocombustible será exportado; es decir, no se reducirán en el Perú los niveles de contaminación originados en el uso de energía fósil, existentes hoy día. Son los países desarrollados -obligados por acuerdos internacionales o internos a reducir sus niveles de contaminación- los que estimulan a nuestros países a producir combustibles limpios que ellos utilizarán.

3. Energía sucia para producir energía limpia

Para producir combustibles limpios se requiere usar, como fuente de energía, combustibles «sucios». En efecto, cultivos intensivos de caña de azúcar (para etanol) u otros cultivos oleaginosos (para biodiesel) requerirán de insumos derivados del petróleo: fertilizantes, insecticidas, combustible para bombas, transporte y procesamiento industrial. Por tanto, es posible que aumentemos los niveles de contaminación utilizando fuentes de energía «sucia», para producir y exportar fuentes de energía «limpia».

4. Negocio rentable con una ayudita

Según cálculos de expertos en el tema, los biocombustibles son rentables cuando el precio del petróleo supera los US$ 40 el barril; debajo de ese precio se requerirá un tratamiento «especial» en beneficio de los inversionistas: reducción de impuestos, y subsidios de diverso tipo (en EEUU. se calcula que en 2006 los ciudadanos contribuyeron con US$ 5 mil millones para sostener la demanda de biocombustibles). Una vez hechas las inversiones -y si bajan los precios del petróleo-, siempre se podrá recurrir al argumento de la necesidad de sostener las inversiones ya existentes, «en beneficio del país», o a cualquier argumento imaginado para ablandar a la opinión pública.

5. Más agua para caña, menos para arroz

Cultivos como la caña de azúcar -el principal en el Perú para la producción de etanol- requieren grandes volúmenes de agua, recurso escaso y con proyecciones de serlo cada vez más por los efectos del cambio climático. Ejemplo: diez mil ha de tierras eriazas adjudicadas en la cuenca del río Chira a la empresa estadounidense Maple Etanol S.R.L., destinadas a la siembra de caña para etanol (producción esperada: 120 millones de litros de etanol por año) dirigido a la exportación, requerirán inmensos volúmenes de agua y competirán con los actuales cultivos, en su mayoría de pequeños y medianos agricultores. Es improbable que el gobierno regional tome estos argumentos en consideración, pues recibirá, de la empresa Maple, US$ 500 mil anuales durante veinte años. El otro inversionista para la producción de etanol en Piura es el grupo Romero, con 3700 ha. Según el ministro de Agricultura, las dos empresas se han comprometido a «reconvertir» 10 mil ha de arroz -también gran consumidor de agua- para destinarlas a la caña, en la perspectiva de extender este cultivo en Piura a. ¡25 mil hectáreas! ¿Se habrá hecho alguna consulta a los agricultores que serán «reconvertidos»?

6. Concentración de la propiedad

Las plantaciones de caña, palma y otros cultivos destinados a la fabricación de biocombustibles se ejecutarán sobre grandes extensiones. La competencia por tierra cultivable se agudizará en un país en el que las tierras para uso agropecuario no son abundantes. De este modo se irá consolidando un modelo de modernización agraria centrado en grandes empresas agrarias de exportación, con gran concentración de tierras e inversiones y con una pequeña y mediana agricultura abrumadoramente mayoritaria, pero sin ningún tipo de apoyo; estancada y orientada a satisfacer las necesidades alimenticias de la población. Es un modelo apoyado desde el gobierno, que va a contracorriente de todos los discursos de lucha contra la pobreza rural.

7. ¿Más limpio, o más sucio?

Hasta donde tenemos información, no han sido evaluados los riesgos ambientales. Además de aquellos que se derivan de una agricultura dependiente de insumos de origen fósil, la expansión de monocultivos puede traer importantes desequilibrios ecológicos, tanto en la costa como en la selva, en donde es probable que se expandan de manera dramática las plantaciones de palma aceitera, cuyo aceite será el principal insumo del biodiesel. Inversiones para la producción de biodiesel seguramente pondrán en tensión la frágil ecología de nuestra cuenca amazónica.

8. Más biocombustible, pero menos alimentos

En la medida en que el negocio de biocombustibles sea rentable (y lo será si se le rodea de condiciones «favorables»), desplazará a los cultivos alimenticios orientados al mercado interno. Podemos anticipar dos resultados: por un lado, la elevación de los precios de ciertos alimentos (el precio del maíz en EEUU ha aumentado ya significativamente, pues gran parte -el 20% en 2006- se está dedicando a la producción de etanol); por otro lado, el incremento de nuestra dependencia alimentaria al vernos obligados a aumentar la importación de productos alimenticios. Más aún: el presidente de Sierra Exportadora - Gastón Benza- quiere enganchar el programa al tren de los biocombustibles, en alianza con PetroPerú y PetroBras, con ¡100 mil hectáreas! sembradas de cánola o colza en Cajamarca, Junín, Puno y otros departamentos. ¿De dónde salen esas tierras? ¿Será a costa de la «reconversión » de los cereales y tubérculos andinos, que son base de la alimentación de la población de esas regiones? ¿Los campesinos han sido consultados? ¿Cuál puede ser el impacto en variedades vegetales que en varios casos son únicas en el mundo? ¿Qué evaluaciones o estudios se han efectuado?

¡Otro biocombustible es posible!

Pensando en términos de un desarrollo sostenible y equitativo, el gobierno debería estimular inversiones en la producción de alimentos y biocombustibles desde una perspectiva totalmente diferente y dejando de lado los megaproyectos. La Universidad Nacional Agraria La Molina y la ONG ITDG, en un esfuerzo conjunto de investigación, han estudiado dos posibles escenarios para la producción y uso de biodiesel: la elaboración artesanal, y a pequeña escala, en comunidades amazónicas aisladas, a partir de aceites de especies vegetales abundantes en las zonas respectivas, y la producción de aceites vegetales usados en zonas urbanas para ser utilizados como aditivo del combustible diesel en los vehículos. Probablemente no es muy atractivo para los inversionistas, pero sin duda va en beneficio de poblaciones pobres y de los ciudadanos comunes y corrientes, que son supuestamente los beneficiarios principales de este -como de otros- gobierno. www.ecoportal.net


* Centro Peruano de Estudios Sociales -

Agrocombustibles/CLAES
http://agrocombustibles.org

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