Ecología y naturaleza en La Mancha

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domingo, 11 de noviembre de 2007

Minas, sí… pero bien gestionadas.

MinasLa India produce en la actualidad 89 minerales distintos: 4 combustibles, 11 metales, 52 para la industria que no es del metal y 22 minerales menores. La producción de metales incluye menas de hierro, cobre, cromo y zinc, oro, manganeso, bauxita y otros concentrados. Entre los minerales no metálicos, piedra caliza, carbonatos de magnesio, carbonatos cálcicos y magnésicos, sulfatos de bario, yeso, caolín, apatita, fosforita, esteatita, fluorita… Existen 2970 minas registradas, además de las de minerales radiactivos, petroleo, gas natural y demás minerales.

La India es el máximo productor mundial de mica y el tercero de carbón y lignito, baritina (sulfato de bario) y cromita (óxido de cromo y hierro), cuarto de hierro, sexto de bauxita y manganeso, décimo de aluminio y undécimo de acero crudo.

¡La India es, casi literalmente, una mina, un tesoro!

Las minas suponen la base del desarrollo industrial y un impulso para la economía. Pero este desarrollo tiene un coste.

Más de 750.000 hectáreas se dedican a la minería, incluyendo bosques y tierras agrícolas. Y aunque esa proporción parece pequeña para un país que supera los 328 millones de hectáreas, hay que recordar que en la India, segundo país más poblado del mundo, tener tierra es la mejor forma de sobrevivir. Así, ese aparentemente mínimo 0,2% significa millones de desplazados.

En los estados de Chattisgarh y Madhya Pradesh, por ejemplo, el emplazamiento de industrias cementeras no sólo ha convertido tierras agrícolas en industriales, también ha supuesto el cambio de forma de vida de los agricultores del arroz, que han pasado a ser trabajadores de las plantas, con un drástico cambio de estilo de vida.

Niños mineros

Ecológicamente, el cambio no es menor: las tierras se han corvertido en profundas canteras.

Y es que todos los peldaños de la minería suponen una cadena de destrucción. Desde la exploración, pasando por la excavación, extracción, y terminando con la clausura. Porque los residuos que no son válidos para la industria se amontonan en las cercanías del lugar de extracción o en tierras públicas, (de cada cien mil gramos de tierra extraída, sólo uno es oro); y a los escombros y demás residuos hay que añadir las sales e incluso desechos radiactivos, que se liberan en la extracción. Porque algunos desechos provienen de la mena, metales pesados como mercurio, arsénico, plomo, zinc y cadmio, pero otros se añaden durante el proceso de extracción, como el cianuro utilizado para la extracción de oro. Y esas pilas de residuos almacenadas son removidas por el viento y arrastradas por las aguas de lluvia, contaminando el entorno. Las minas de uranio, por ejemplo, generan grandes volñúmenes de resíduos que contienen numerosos materiales radiactivos extremadamente peligrosos para los seres humanos y los animales. Torio-230, Radio-226, Radón-222 y Polonio-210, por ejemplo, entran en la cadena alimenticia al ser arrastrados por el viento sobre vegetales que crecen a kilómetros de distancia. Pero su presencia puede detectarse a cientos de kilómetros cuando caen en corrientes de agua y llegan a los ríos.

Las minas mal gestionadas proliferan por todo el mundo, no son exclusivas de los países en desarrollo. Las malas prácticas destruyen el entorno y los estilos de vida locales. Pero la minería es la base de una industria necesaria, el reto reside en contener la contaminación y asegurar la salud y el bienestar de las comunidades cercanas. Asegurar que las minas no destruyen bosques y otros ecosistemas. Los minerales son esenciales, pero no son fundamentales para la supervivencia humana.

Fuente: Arvind Tuppo. Minerales, mitos y mafias. CSE

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